Un guijarro

Un guijarro como un puente
va de tu pecho a tu espalda,
y crees que llegado es el dintel.
Pero no, porque no te abandonará
esa luz y oro de septiembre
que se funde indecible durante tantos otoños.
Crees que el guijarro deberías ser tú,
pero su filo pulido no eres tú, quien se duele.
Olvidas que también eres el río
que esculpe el canto rodado
que te late.
Es verdad, río y puente y dolor y guijarro
son nombres de tu vida,
y el arco de álamos lentos de Machado,
de silencio y significado.

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